Un minuto con Dios

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No es posible ser acepto a todos; míen tros unos aplaudirán nuestras obras, otros las rechazarán. Si eres bueno, los que no lo son, te rechazarán; y si eres como ellos, te rechazará Dios; si eres justo, serás perseguido por los injustos; pero si eres injusto, los justos sufrirán por ti.

Si te muestras soberbio y altivo, los humildes no podrán aplaudirte; aunque, si eres humilde, te verás despreciado por los soberbios.

Si te preocupas por los demás, los egoístas se reirán de ti y te tildarán de loco y, si dejas que el egoísmo invada tu vida, los que sufren esperarán tu ayuda inútilmente.

Debes elegir lo que prefieres para tu vida: ser aceptado por los malos, por los soberbios y egoístas, o ser como los buenos, como los humildes, como los que se sacrifican por los demás.

Y en último término, si quieres ser rechazado por Dios, o ser aceptado por EL.

Ni a Cristo mismo le aceptaron todos; y como los discípulos no pueden ser de distinta condición que el Maestro, los cristianos debemos estar dispuestos a ser rechazados por el mundo y los mundanos.

“Seréis odiados de todos a causa de mi Nombre; pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas” (Le, 21, 17-19).

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