Te gradĂºas. Consigues un trabajo. Te casas. Tienes hijos. Obtienes unos cuantos nuevos trabajos. Te compras una casa. Perfecto, ¿y ahora quĂ©?
Llevas a tus hijos a jugar un partido de futbol. Tratas de ser un buen padre y esposo. Ves como tus hijos van a su fiesta de graduaciĂ³n. AĂºn cuando tan sĂ³lo ayer usaban pañales. Haces y dices las mismas cosas que tus padres hicieron y dijeron, aĂºn cuando jurabas que nunca lo harĂas.
Tienes una o dos crisis de la edad madura. Tus hijos se gradĂºan de la universidad. Te conviertes en abuelo. Alguien te dice abuelito. Vives una vida tranquila, ahorrando dinero para tu jubilaciĂ³n. Sales a camina por la mañana. Trabajas en tu jardĂn. Lees el periĂ³dico. Ves la televisiĂ³n. Hablas con tus hijos y nietos por telĂ©fono. Viajas. ¿Y ahora quĂ©?
Entonces, un dĂa te mueres. Si eres afortunado, vives una vida relativamente larga. 70 o 90 años. Si no mueres prematuramente de cĂ¡ncer o en un accidente automovilĂstico. Sin embargo, a la larga mueres de todas maneras. La muerte es el Mañana que a todos nos espera, el inevitable "¿y ahora quĂ©?" al que ninguno de nosotros puede escapar. Pero, ¿es asĂ? ¿no hay nada mĂ¡s?
AlgĂºn dĂa sĂ³lo serĂ¡s un cadĂ¡ver. SerĂ¡s sepultado o quemarĂ¡n tu cuerpo y pondrĂ¡n tus cenizas en un cofre. La gran pregunta aquĂ es ¿dejarĂ© de existir despuĂ©s de eso? o ¿habrĂ¡ aĂºn en algĂºn lugar un YO conciente?
En verdad, probablemente todos nosotros esperamos que haya algo mĂ¡s despuĂ©s. Tal vez en el lugar mĂ¡s recĂ³ndito de nuestra mente, lo pensamos. ¿Por quĂ© lo hacemos? ¿por quĂ© pensar en algĂºn tipo de vida despuĂ©s de Ă©sta?
Algunos lo llaman paraĂso. Algunos, tambiĂ©n, lo llaman cielo y otros infierno.
Otro pensamiento que muchas personas tienes en su vida, a menudo inconcientemente, es: bĂ¡sicamente soy una buena persona. Por lo tanto, algĂºn dĂa irĂ© al cielo.
¿Es asĂ cĂ³mo funciona?
Muchas personas piensan que son lo "suficientemente buenas" para ir al cielo. Es una suposiciĂ³n que nosotros hacemos. Si no hemos asaltado un banco, hemos matado a alguien o no hemos sido honestos en la declaraciĂ³n de nuestros impuestos, pensamos que somos precisamente el tipo de persona que Dios estĂ¡ buscando para llevar a su hogar. Dios mĂo, somos tan buenos.
En la boleterĂa del cielo, compramos nuestras entradas al ser, bĂ¡sicamente, buenas personas durante toda nuestra vida.
Sin embargo, ¿quĂ© pasa si ese pensamiento no es correcto? ¿Y ahora quĂ©? Que asunto mĂ¡s delicado para llegar a equivocarse! Vaya error!
Si piensas que eres lo suficientemente bueno para ir al cielo, hay dos cosas que tienes que tomar en cuenta:
1) Si el cielo es un lugar de perfecciĂ³n, ¿cĂ³mo puede alguien ser lo suficientemente bueno? La mayorĂa de nosotros dirĂa que tenemos un gran secreto guardado. Por lo menos uno. Algo que esperamos que nadie llegue a saber. Un error cometido en el pasado. Una mala decisiĂ³n. Un momento de debilidad o estupidez del que no nos gusta acordarnos.
Eso es lo extremo. Sin embargo, hay muchas otras cosas mĂ¡s en comĂºn que nosotros no queremos realmente que los demĂ¡s sepan o lleguen a saber. PodrĂa ser esas "mentiritas blancas" que decimos. O las cosas que hablamos a espaldas de los demĂ¡s. O como copiamos el trabajo de otras personas. O las palabras poco amables que les decimos a las personas. O los malos pensamientos que tenemos acerca de las personas.
Mucho mĂ¡s que una ocasiĂ³n de la cual arrepentirse, nuestras vidas, si las examinamos con mucha detenciĂ³n, muestran un patrĂ³n de errores. A menudo no hacemos lo que creemos que es correcto. AdemĂ¡s, con frecuencia hacemos los que creemos que estĂ¡ mal.
Todos nosotros, incluso las personas a quienes llamarĂamos esencialmente buenas, tambiĂ©n son egoĂstas y se encuentran lejos de la perfecciĂ³n. AsĂ es como la Biblia lo describe:
"Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno" Salmo 14:3.
"Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque" Eclesiastés 7:20.
"Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartĂ³ por su camino; mĂ¡s JehovĂ¡ en Ă©l el pecado de todos nosotros" IsaĂas 53:6.
"Engañoso es el corazĂ³n mĂ¡s que todas las cosas, y perverso; ¿quiĂ©n lo conocerĂ¡?" JeremĂas 17:9.
"Ninguno hay bueno, sino sĂ³lo Dios" Lucas 18:19.
"No hay justo ni aĂºn uno" Romanos 3:10.
"Por cuanto todos pecaron, y estĂ¡n destituĂdos de la gloria de Dios" Romanos 3:23.
"Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos" Santiago 2:10.
Adicional a esto, Dios ve todo lo que hacemos. Esto significa que no hay forma de engañarle. Él conoce a la perfecciĂ³n todas las cosas buenas que no hemos hecho (y que podrĂamos hacer). Como tambiĂ©n, todas las cosas malas que hemos hecho. Él incluso conoce todos nuestros pensamientos y motivaciones.
AquĂ se encuentra el segundo asunto para considerar si es que pensamos que somos "lo suficientemente buenos" para ir al cielo:
2) ¿Es posible ser bĂ¡sicamente una buena persona y aĂºn asĂ haber rechasado a Dios? Consideren a Ralph. Él es una buena persona. Era Ă©tico en su trabajo. Él nunca robĂ³, ni siquiera un clip. Era un fiel padre y esposo. Era un buen proveedor para sus hijos. Se sacrificaba por ellos y por su esposa (a quien nunca engaĂ±Ă³). Incluso, durante su vida, dio dinero para obras de caridad.
Sin embargo, Ralph, de algĂºn modo, nunca permitiĂ³ que Dios "estuviera en su vida". Ralph, sintiĂ³ muchas veces el deseo de que Dios estuviera en ella. Era como si Dios estuviera golpeando a la puerta del corazĂ³n de Ralph. A pesar de esto, Ralph nunca la abriĂ³. Él siempre tenĂa una excusa para no hacerlo. IrĂ³nicamente, una de las excusas mĂ¡s recurrentes era: He sido bueno durante toda mi vida. EntrarĂ© al cielo.
Ralph querĂa ir al cielo. Todo el mundo quiere ir. Pero en verdad, Ralph no querĂa conocer a Dios. AdemĂ¡s, Ă©l nunca se detuvo a analizar la enorme consecuencia de esa decisiĂ³n (la decisiĂ³n de dejar a Dios fuera de su vida).
Piensen en ello. El cielo es el hogar de Dios. Si Ralph no quiso conocer a Dios durante su vida en la tierra ¿por quĂ© querrĂa Ralph conocer a Dios despuĂ©s de esta vida? En otras palabras, lo que Ralph no se dio cuenta es cuanto rechazĂ³ el cielo.
El cielo es un lugar donde Dios estĂ¡ presente. Es muy probable que cada aspecto del cielo harĂ¡ recordar constantemente un aspecto de Dios. QuĂ© lugar mĂ¡s horrible para Ralph!
Ralph siempre asumiĂ³ que el cielo serĂa un lugar de comodidad insuperable. Sin embargo, el nunca considerĂ³ finalmente lo incĂ³modo que serĂa para Ă©l, ya que no quiso conocer a Dios o tener una relaciĂ³n con Ă©l. Para Ralph, el cielo no serĂa el cielo, sino mĂ¡s bien un tipo de infierno.
¿PermitirĂas que alguien entrara a tu casa incluso si supieras que esa persona no tiene ninguna relaciĂ³n contigo? Si supieras que todo lo que esa persona viera le hiciera recordarte.
Muchas personas son como Ralph. Ellos quieren ir al cielo, pero rechazan a Dios. AdemĂ¡s, no se dan cuenta de que, en estas circunstancias, el cielo serĂa un lugar horrible para estar.
Tal vez, la verdad de todo es que el cielo es para las personas que saben que no son lo suficientemente buenas para estar allĂ, pero quienes, a pesar de aquello, quieren Ăºnicamente estar en ese lugar porque es donde estĂ¡ Dios. Ellos quieren conocer, a Dios y estar allĂ para siempre. El premio no es el cielo, sino mĂ¡s bien su Principal Ocupante.
¿Quieres conocer a Dios? ¿Quieres aprender a como llegar a ser lo "suficientemente bueno" para ir al cielo? Lee la pĂ¡gina ¿Te gustarĂa conocer a Dios personalmente?
"No entrarĂ¡ en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominaciĂ³n y mentira" Apocalipsis 21:27.
"Porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse" Mateo 10:26.
"El cual aclararĂ¡ tambiĂ©n lo oculto de las tinieblas, y manifestarĂ¡ las intensiones de los corazones" 1 Corintios 4:5.
"Y no hay cosa creada que no sea manifestada en su presencia; antes bien todas las cosas estĂ¡n desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" Hebreos 4:13.














