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05 diciembre 2016

Tan solo uno

A veces estamos a tan solo un paso de ceder a la tentación y fallarle a Dios, por esa razón debemos vivir cada momento de nuestra vida teniendo conciencia que somos débiles y que entre más nos alejamos de la tentación más seguros estamos de no fallarle a Dios.

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El tonto del pueblo

Se cuenta que en un localidad de interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y limosnas. Diariamente algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, pero de 2000 reales. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan tonto, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

• La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
• La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?
• La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
• Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
• "El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente"

Un minuto con Dios

No hace mucho oí decir que una persona se tenía como un florero que adornaba algo en la vida, pero que un día ese florero se rompió o, mejor, que ella se sintió desde entonces como un florero roto.
Y yo pensé: “¡Qué triste debe ser considerarse a sí mismo algo así como un florero roto que ya no sirve para nada!”

De todos modos, creo que los que rompemos nuestros floreros somos nosotros mismos: cuando pones esa cara tristona frente a los sucesos de la vida, te estás rompiendo; cuando no tienes sino palabras de desaliento o de crítica, te estás rompiendo; cuando no se cae de tus labios esa fea palabra “¡no!”, te estás rompiendo; cuando piensas que ya no sirves para nada ni para nadie, te estás resquebrajando; cuando pierdes los entusiasmos para la acción o te dejas arrastrar por el desaliento, ya estás roto.

Y qué triste, te repito, debe ser sentirse roto y presentarse ante los demás resquebrajado! ¡Qué triste no servir ya para sostener la rosa, que alegra, sino para mostrar solamente la rajadura mortal!
“Al siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes” (Mt, 25, 30).

Nada más triste que una vida inútil; nada que deje en el fondo del alma una sensación de tanto desagrado como sentirse inútil; pero tú puedes ser muy útil para Dios y para tus prójimos; son muchos los que algo esperan de ti; es mucho lo que Dios espera de ti.

04 diciembre 2016

Un minuto con Dios

El rostro más bello no suele ser el mejor conformado, el más estético o proporcionado, sino el que se halla más frecuentemente iluminado por una sonrisa más sincera.

Una sonrisa es capaz de cambiar cien planes, de dar aliento a un corazón postrado, de transtormar la dureza en condescendencia.

Una sonrisa hace que la frente se irradie, los rasgos del rostro se hermoseen al dilatarse.
El atractivo del rostro no es, pues, la belleza sino la bondad expresada en él, el gesto de comprensión y ternura, que irradia serenidad a su alrededor.

Pasa por este mundo, desparramando sonrisas de comprensión en lugar de ceños de rechazo; alegrías de campanitas de plata que repiquetean en tu interior y no cencerros de monotonía, que arrastran rebaños polvorientos.

Ofrece siempre y a todos el arco iris de tus colores de gracia y de la gracia de tus colores, y no la oscuridad de las nubes preñadas de tormenta.

“Por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí” (I Cor, 15, 16)
Tú también puedes afirmar, con el apóstol, que eres lo que eres por la gracia de Dios; a El se lo debes todo y sin El nada hubieras podido conseguir.

Pero has de procurar imitar también al apóstol en la segunda afirmación que hace de sí: la gracia de Dios no puede ser estéril en tu vida; has de hacerla fructificar: gracia consciente y gracia creciente.

03 diciembre 2016

Un minuto con Dios

Tus ojos tienen una potencia irresistible; pero esa potencia puedes emplearla para el bien o para el mal.

Ofrece siempre, todos los días, unos ojos puros y dulces, como cielo sin nubes; que al dar el pronóstico del día, los que viven Contigo, al mirar tus ojos, no puedan menos de decir: “Hoy, cielo sin nubes”.

Que mires con tanta serenidad que todos se sientan cómodos a tu lado y lo sientan todos cuantos se acerquen a ti.

Lo mismo que cuando sale el sol es imposible decir si alumbra más a un hombre que a otro, así tú ilumines con tus ojos, mires con igual bondad a unos que a otros.

Al que te trata con suma delicadeza y bondad, y al que con mano dura o expresión torva deshace tu corazón. El sol tanto ilumina las verdes praderas como las oscuras hondonadas.

Dios hace salir el sol sobre justos y pecadores; en tu rostro, en tus ojos ha de descubrirse siempre la misma luz de bondad para unos que para otros.

“Mis ojos están puestos sobre todos tus caminos; no se me ocultan ni se zafa mi culpa delante de mis ojos” (Jer, 16, 17).

“Escucharéis bien, pero no entenderéis; miraréis bien, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos y sus ojos se han cerrado; no sea que vean con sus ojos y con sus oídos oigan y con su corazón entiendan” (Mt, 13, 14-15).

02 diciembre 2016

Un minuto con Dios

La línea recta… seguir la recta.

Vivir en la línea recta no resultará fácil, pero es un deber.

No resultará fácil: vivir sin declinar a la derecha o a la izquierda; sin hacer caso de los comentarios que lleguen a nuestros oídos, sean favorables, sean adversos; sin dejarse llevar por los ejemplos que otros nos presenten; sin dejarse absorber por la fuerza de los ambientes; sin fijarse en demasía en lo que hacen otras personas; esto será vivir en la línea recta y no declinar ni a derecha ni a izquierda.

Oportunidades, conveniencias, utilidades, medros, ascensos y cien y mil cosas más suelen confabularse para que no vivamos en la línea de la rectitud.

Y solemos ser nosotros mismos los que más nos esforzamos por explicarnos a nosotros y a los demás que los caminos torcidos, que seguimos, son en realidad rectos.

Pero hay dos a quienes nunca podremos engañar: nuestra propia conciencia y Dios. Son ellos los que trazan la línea recta de nuestra vida.

“Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante El” (I Jn, 3, 18-19).
No bastan palabras, se precisan obras; cuando por la noche te examines, no lo hagas sólo respondiendo a esta pregunta: “¿He dicho algo bueno?” sino sobre todo a esta otra: “¿He hecho algo bueno?”

01 diciembre 2016

Un minuto con Dios

“Mi corazón y mi lengua han hecho un trato: que mientras mi corazón esté enfurecido, mi lengua guardará silencio”.

Este programa de vida está lleno de psicología.

Las palabras responden a los sentimientos, y los sentimientos a las ideas; de ahí que nos resultará imposible dominar nuestras palabras si no somos dueños de nuestros sentimientos; y estos sentimientos se irán moderando según la fuerza de nuestras ideas.

A un corazón que no se domina, responderán palabras violentas e hirientes; a un corazón lleno de sí mismo, sucederán palabras y actitudes despectivas para los demás.

Calla, pues, mientras tu corazón no esté sereno y en calma; no hables, pues seguramente deberás arrepen-tirte de lo que digas o, al menos, del modo como lo digas, o del momento en que lo digas.

Si en general el corazón no suele ser buen consejero, menos lo será cuando no se halle en paz y no se sienta dueño de sí mismo.

“Grande fue mi alegría al llegar los hermanos y dar testimonio de tu verdad, puesto que vives según la verdad” (III Jn, 1).

¿Podría decirse con verdad, como lo afirma Juan de su discípulo Gayo, que vives según la verdad.?
Pero ten presente que esa verdad a la que se refiere el apóstol no es tanto la verdad conceptual cuanto la verdad vivencial.

Dios responde - El Lugar de Su Presencia


Para nuestro Dios nada es imposible


30 noviembre 2016

El Amor todo lo Puede

Amar es más que un sentimiento, es una decisión.

Un hombre fue a visitar a un sabio consejero y le confesó que ya no amaba a su esposa y que por eso pensaba dejarla. El consejero, lo escuchó atentamente, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: ÁMALA

Es que ya no siento nada por ella le explicó el hombre. Una vez más, el consejero le dijo: ÁMALA

Ante un momento de silencio, el viejo sabio, agregó: AMAR, es una decisión; AMAR, es dedicación y entrega; AMAR, es un verbo y el fruto de esa acción es el AMOR.

Ama a tu pareja, acéptala, valórala, respétala, dale afecto y ternura, admírala y compréndela. Eso es todo, ÁMALA.

Si no AMAS a Dios, a tus padres, a tu pareja, a tus amigos, como a ti mismo, el AMOR puede tener estos terribles efectos:

La inteligencia sin Amor, te hace perverso.
La justicia sin Amor, te hace hipócrita.
El éxito sin Amor, te hace arrogante.
La riqueza sin Amor, te hace avaro.
La pobreza sin Amor, te hace resentido.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La verdad sin Amor, te hace hiriente.
La autoridad sin Amor, te hace tirano.
El trabajo sin Amor, te hace esclavo.
La sencillez sin Amor, te envilece.
La oración sin Amor, te hace introvertido.
La ley sin Amor, te esclaviza.
La política sin Amor, te hace ególatra.
La FE sin Amor, te hace fanático.
La Cruz sin Amor, se convierte en tortura.
La vida sin Amor, no tiene sentido.

 “Si buscas el verdadero AMOR, sólo lo encontrarás en JESÚS”

Yo le ayudo

Hace muchos años que un sargento de batallón increpaba duramente a unos cuantos soldados que no podían sacar un coche atascado en el barro. De pronto se presento allí un hombre alto y flacucho. Vio la situación y le preguntó al sargento por qué no los ayudaba.

-¿Por qué he de hacerlo? Soy el sargento, contestó éste con altanería.
Sin pérdida de tiempo el hombre alto y flacucho se despojó de su chaqueta y se puso a ayudar a los soldados a sacar el coche del sucio barro. Cuando se terminó la tarea, se lavó las manos, se puso la chaqueta y se dirigió hacia el sargento:
-Si en otra ocasión usted necesitara mi ayuda, llámeme sin vacilar.

-¿Y quién es usted?, le preguntó el sargento.
-Yo soy Abraham Lincoln, el Presidente de la Nación.
No en vano se considera a Lincoln como uno de los hombres más grandes de la historia de la humanidad. Grande no tanto por sus ejecutorias, como por su humildad.

“La señal inequívoca que nos da la medida de la grandeza de un hombre, es el servir con humildad”

Un minuto con Dios

Si eres padre o madre de familia, estoy seguro de que estás dispuesto a morir, por tus propios hijos: prefieres sufrir tú y que no sufran ellos, morir tú y que ellos vivan. ¿Verdad que no me equivoco?

Pues bien, solamente quiero decirte hoy que es mucho más fácil morir en un acto de heroísmo, por salvar un hijo, que ir muriendo lentamente, día a día, minuto tras minuto, por ir formando a ese hijo, o por irte formando a ti mismo.

Ir dejando jirones de la vida en las noches largas sin sueño; en las horas de trabajo agotador, en las tardes solitarias atendiendo las diarias obligaciones.. . eso no será llamativo, pero es más meritorio.

No derramar la sangre en tres minutos, sino ir dejando gota tras gota en cada acción que cumplimos, en cada victoria sobre sí mismo, en cada vencimiento de nuestro carácter o de nuestro temperamento, en la palabra que callamos o en la sonrisa que ofrecemos… eso es morir día a día, eso es ser héroe… desconocido, pero héroe…

“Si alguno se contenta con oír la Palabra, sin ponerla por obra, ése se parece al que contempla su imagen en un espejo; se contempla, pero en yéndose, se olvida de cómo es” (Sant, 1, 23-24).

No basta leer la Palabra del Señor; es preciso que la medites, pues solamente asi la tendrás siempre presente y podrá influir en tu vida; solamente asi harás, de la palabra Vida.

29 noviembre 2016

Volver a Crecer

Nacer, crecer, soñar, proyectar, hacer realidad la felicidad que creemos encontrar, hasta que algo nos golpea y puede hacernos pensar que habíamos construido castillos en el aire.

Esta es la historia de Ricardo y Laura, para quienes descubrir una nueva posibilidad y felicidad parecía imposible.

¿A qué le tienes miedo?

"Cuando tengo miedo percibo el peligro y siento una agitación inexplicable. Siento una intensa sensación desagradable que a me paraliza, me quita el apetito, no me deja dormir y hasta me dan ataques de asma. eso siento cuando tengo miedo". Esther

Al igual que Esther, millones de personas padecen síntomas similares cuando tienen miedo. Tenemos miedo cuando percibimos un peligro real o imaginario, en el presente, futuro o incluso en el pasado. Pero el miedo es la aversión al riesgo o la amenaza que todos los animales sienten, lo que incluye al ser humano, y es normal sentirlo cuando estamos indefensos, en peligro o en desventaja. 

No obstante, la realidad es que el miedo sea real o imaginario, nos puede dañar. Vivir con miedo puede paralizar, no solo nuestros planes, sino también los planes que Dios tiene para nosotros. 

"Porque no nos ha dado Dios un espíritu de temor, sino de poder, y de amor, y de templanza". 2Timoteo 1:7

¿Es posible derrotar el miedo? Sí, sí es posible derrotar el miedo.

Para lograr conquistar el miedo es necesario identificar las causas de tu miedo. Preguntas como, ¿en qué momento sientes miedo? ¿Cómo inicia todo? ¿Qué te recuerda ese miedo? ¿Cuándo comenzaste a experimentar miedo por eso que te afecta? ¿Es un miedo válido para una persona que cree en Jesús?

Debes ser sincero y contestar estas preguntas antes de pasar al siguiente paso.

El siguiente paso es fundamental para dominar por completo el miedo. ¿Cómo dominar el miedo? Fácil, aprendamos a creer en las promesas de Dios para nosotros.

La Biblia es un arma infalible para vencer el miedo en tu vida. En ella están las instrucciones para superar los temores; pero no sólo con estas instrucciones vencerás tu miedo, también al leer la Biblia podrás aguantar las presiones y disipar tus dudas para todo lo que se te presente en la vida.

Cuando tengo miedo sé que Dios me ayudará

"Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;
Y salva a los contritos de espíritu". 
Salmos 34:18

“Aunque caí, voy a levantarme; aunque me rodee la oscuridad, el Señor es mi luz”.
Miqueas 7:8


Cuando tengo miedo sé que Dios cuida de mí

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?" 
Mateo 6:25

"Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal". 
Mateo 6: 32-35

Cuando tengo miedo sé que Dios es mi fortaleza

"Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra". 
Salmos 46:10

Cuando tengo miedo sé que Dios está conmigo

"En ti pondrán su confianza los que conocen tu nombre,
porque tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan". 
Salmos 9:10

Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho:

«Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.»
Hebreos 13:5


Cuando tengo miedo sé que Dios me protegerá

"El SEÑOR te protegerá de todo mal; El guardará tu alma.
El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre". 
Salmos 121:7-8

"Mirad, la hora viene, y ya ha llegado, en que seréis esparcidos, cada uno por su lado, y me dejaréis solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo".
Juan 16:32

Como podrás ver, no hay nada por qué temer. No debes temerle ni a la muerte porque Dios dice en su palabra:

“Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo”.
Salmos 23:4

Un minuto con Dios

No pocas veces has tratado de disimularte a ti mismo tus procederes, que advertiste incorrectos, con aquella afirmación: “¡Yo soy así!”, y te quedaste tranquilo en tu modo de ser.

Pero ese tu modo de proceder quizá no sea el que debiera ser: por eso permite Dios que te sucedan ciertas cosas que lleguen a corregir tu modo de ser.

Cada una de esas cosas que te desagradan y te contradicen será como una nota quemante que levante ampollas en tu soberbia, o una chispa que te queme las carnes, o una espina que te pinche y te duela.

No desaproveches todo eso; al contrario, utilízalo para tu purificación, para que no sigas siendo así como eres, sino que vayas cambiando hasta llegar a ser como debes ser, como Dios quiere que seas, como los demás esperan que seas.

Está bien que reconozcas cómo eres; pero no está bien que te quedes tranquilo en ser como eres.
Has de aspirar a más, mucho más.

“Si caminamos en la luz, como El mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la Sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado” (I Jn, 1, 7).

Es la Sangre del Señor la que deberá purificarte de todas tus imperfecciones; es la comunión recibida con amor la que habrá de penetrar en ti, para transformarte en otro Cristo; atiende no sólo al número, sino sobre todo a la intensidad de tus comuniones.

28 noviembre 2016

¿Qué ocurre si intentas suicidarte y sobrevives?

¿Suicidio sin dolor? Eso no es cierto.

Kevin Briggs es un ex-oficial de la Patrulla de Caminos de California. Trabajó en ese departamento por 23 años, y su área de patrullaje incluía el famoso puente de San Francisco, El Golden Gate.

El Golden Gate es una estructura muy popular, y sin duda un icono para esa ciudad. Cuando piensas en San Francisco, piensas en el Golden Gate.

Sin embargo, el Golden Gate guarda un oscuro secreto. Un secreto que ni su ingeniero constructor, Joseph Strauss, hubiera creído. Para este especialista de la construcción expresó: "El puente es prácticamente a prueba de suicidios. El suicidio desde el puente no es ni práctico ni probable".

¡Cuán equivocado estaba Strauss! Desde su apertura en 1937, más de 1600 personas han saltado a su muerte, desde ese puente.

El suicidio es muy difícil de entender. Sobrevivir a una larga caída libre es horrible: al caer al agua se rompen los huesos; la persona puede desfigurarse; puede sufrir daños en sus órganos internos o llegar a quedar completamente paralizado.

"El suicidio se puede prevenir. Hay ayuda, hay esperanza", dice Briggs a las personas.

Mira el impactante video de Briggs, donde cuenta las historias de las personas que cometieron suicidio, y qué hace él exactamente para evitar que la persona salte de Golden Gate.

Mira lo que tiene que contarte Kevin Briggs, el Guardián de Golden Gate

Contemplación de los zapatos

Un amigo cristiano decía con frecuencia que en el bautismo deberíamos añadir un símbolo; ¡los zapatos! Y, de hecho, todas las noches el ora contemplándolos y recomienda que todos lo hagamos. ¿Por qué? Hechos13

Porque los zapatos nos ayudan a caminar y muestran los pasos que damos. No son iguales los que usamos para viajar caminos difíciles que para estar en casa. Pablo uso sandalias para viajar sin cesar predicando el evangelio, pero también se detuvo a crear comunidades, a las cuales acompaño en su desarrollo asegurándose de que las enseñanzas de Jesús fueran comprendidas y transmitidas bien, aconsejándolas, corrigiendo sus errores y motivándolas a serle fiel al Maestro. Pablo uso bien sus zapatos…fue a donde lo enviaba el Espíritu Santo para cumplir la misión que Dios le encomendó. Y tú ¿Cómo usas los tuyos?

En las noches ora contemplando tus zapatos, para evaluar si dirigiste tus pasa a donde el Espíritu Santo quería que fueras. Si todos camináramos hacia donde deberíamos ir. ¡Qué diferente seria el mundo, tu país, tu comunidad tu casa!

¡Manos a la obra y zapatos al buen camino! Has un momento de silencio, ponte en presencia de Dios y has tu primera oración contemplando tus zapatos.

Un minuto con Dios

No te equivoques: para llegar a ser perfecto, no es preciso hacer cosas llamativas o que estés esperando que te ocurran sucesos de excepción.

Todos los días se te presentan cien y mil ocasiones en las que puedes y debes ser perfecto o al menos esforzarte por serlo.

Toda esa gama de pequeños sucesos están ocultando a Dios, y tú debes tratar de descubrirlo: no sólo en la despedida hacia la tumba de un ser querido sino en la molestia que te ocasiona un apagón de la luz en una hora de intenso trabajo.

En la calumnia que muerde tu reputación y en la pérdida del lápiz que echas de menos en el momento de mayor urgencia.

En la orden recibida de tu superior y en el estridente chirriar de la silla que arrastra un niño.
En la visita del amigo que llega a ti cuando menos podrías desearlo, hasta el bocinazo del coche que pasa frente a tu puerta.

Educa tu pupila para que sea capaz de ver a Dios en todo; créeme, que lo vivirás todo en otra dimensión.

“Vuestra vida está oculta con Cristo en Dios” (Col, 3, 3).

Cristo es el que da la savia a nuestra vida; sin esa savia nuestra vida está muerta y esta situación paradojal, de una vida-muerta, es tristemente real; ¡cuántas veces se cumple lo del poeta: “Los muertos que caminan”!

27 noviembre 2016

Un minuto con Dios

En el tiempo de la poda, pareciera como si el árbol derramara lágrimas; eí insensible podador corta las ramas sin compasión, despoja al árbol de sus brazos y ralea su ramaje sin piedad.

Por cada una de las heridas el árbol destila la sangre de su queja o de su protesta; el alma del árbol, como si levantara el grito contra semejante atropello.

Sin embargo, ello sirvió para que esa alma se contrajera, se replegara durante largos días de invierno y así no fuera alcanzada allá en la interioridad de su savia por el frío que mata.

Luego vino la primavera y los brotes anunciaron que el árbol no sólo no estaba muerto, sino que había recuperado nueva vida, nueva pujanza, nueva fecundidad en flores y frutos.

En tu vida el dolor desempeña el papel de podador; tú podrás tal vez quejarte con pesimismo; pero si tienes fe, si unes tu dolor al dolor redentor de Cristo, te podrá servir de nueva fuerza en tu vida.

El invierno no es muerte; es reconcentración de vida, que luego eclosiona en la primavera con las flores y en el verano con los frutos. Las flores y los frutos de tu vida espiritual deben salir y manifestarse; de lo contrario, pese a tu actividad, se podrá decir que estás en verdad muerto, como cantó el poeta:
No son los muertos los que en dulce calma
la paz reposan de la tumba fría;
muertos son los que tienen muerta el alma,
y viven todavía.

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