JesĂºs nos enseño el Padre Nuestro para
que nos relacionemos con Dios, su Padre, con un corazĂ³n semejante al
suyo. Si damos a sus palabras todo el significado se convierten en una
fuerza transformadora de vida. Ora con esta bella plegaria que nos
enseño JesĂºs.
Padre nuestro, que estas en el cielo.
¡QuĂ© maravilloso sentir tu ternura al llamarte Padre nuestro
y saber que todas las personas somos hijas tuyas!
Santificado sea tu nombre.
Con ardor misionero te pedimos que tu nombre de Padre sea conocido por todos;
que demos testimonio de que somos hermanos entre nosotros.
Venga a nosotros tu reino.
Reina en nuestra vida personal, en nuestras relaciones sociales, en nuestro paĂs y mundo;
ayĂºdanos a construir un mundo de paz, justicia y solidaridad universal.
HĂ¡gase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Queremos agradarte siempre como lo hizo JesĂºs, y serte fieles como MarĂa,
los santos y los Ă¡ngeles.
Danos hoy nuestro pan de cada dĂa.
Confiamos en que nos cuidas y nos das los que necesitamos;
haznos instrumento tuyo para dar pan a quienes no tienen.
Perdona nuestras ofensas como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden.
Confiados en tu misericordia te pedimos perdĂ³n y que nos capacites para amar y perdonar
generosamente a nuestros hermanos.
No nos dejes caer en la tentaciĂ³n.
Danos valor para no exponernos a las tentaciones y fortificarnos en tu palabra
para superar y rechazar las que se nos presentan.
Y lĂbranos del todo mal.
Que nuestra vida muestre tu victoria sobre el mal y
de todo lo que pretende apartarnos de ti. Amen.


















