Muchos primeros serĂ¡n Ăºltimos, y muchos Ăºltimos serĂ¡n primeros (Marcos 10, 31).
Muchos me dirĂ¡n en aquel dĂa: ¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu Nombre… y en tu Nombre hicimos muchos milagros? Yo entonces les dirĂ©: Nunca os conocĂ; apartaos de MĂ, obradores de la iniquidad (Mateo 7, 22-23).
De toda palabra vana que hablaren los hombres, darĂ¡n cuenta en el dĂa del Juicio (Mateo 12, 36).
Por tus palabras serĂ¡s justificado y por tus palabras serĂ¡s condenado (Mateo 12, 37).
Hijas de JerusalĂ©n, no llorĂ©is por MĂ; llorad mĂ¡s bien por vosotras mismas y por vuestros hijos, porque vendrĂ¡n dĂas en que se dirĂ¡: Dichosas las estĂ©riles y los vientres que no engendraron, y los pechos que no amamantaron. Entonces dirĂ¡n a los montes: Caed sobre nosotras; y a los collados: Sepultadnos (Lucas 23, 28-30).
El sol se oscurecerĂ¡, la luna no alumbrarĂ¡, las estrellas caerĂ¡n del cielo y las fuerzas de los cielos temblarĂ¡n (Marcos 13, 24-25).








