Cómo evitar que tu hijo le tenga pavor a su nueva maestra
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Ahora que comenzó el nuevo año escolar, tanto los padres como los niños
tenemos ansiedades: nuevo salón de clases, nuevos amiguitos, y por
supuesto nueva maestra. Creo que como madre, la preocupación –o digamos
el deseo– al principio de clases es que exista una buena conexión entre
el niño y la maestra. Esta conexión entre ambos puede hacer que el año
sea placentero o no, e incluso puede afectar el rendimiento académico
del niño.
Pero, ¿qué podemos hacer si el niño llega a casa de la escuela y dice, “Mami, no me gusta la maestra”? Como con todas las conversaciones con nuestros hijos, nuestra reacción es clave para mantener la situación balanceada. Lo primero que debemos hacer es escuchar y validar esos sentimientos. Luego, sin ojo juzgador, debemos investigar si sus quejas tienen fundamento o no; esto lo podemos hacer escuchando o descifrando lo que el niño dice y verificándolo nosotras mismas.
Por ejemplo, el niño nos puede decir que no le gusta la maestra porque es muy fuerte o estricta. Si es así, nuestro deber es verificar las reglas del salón las cuales son enviadas a casa los primeros días de clase y preguntémosle al niño cómo la maestra las hace cumplir. O por ejemplo, el niño nos puede decir que no le gusta la maestra porque da mucha tarea. En este caso, nuestro deber es verificar las tareas y ver qué es lo que el niño tiene que hacer diariamente.
En ocasiones los niños adquieren esta perspectiva y opinión basada en sentimientos o en lo que escuchan a sus compañeritos decir de la maestra. Es decir, muchas veces los niños están cerrados a querer o acoplarse a una nueva maestra porque simplemente extrañan a la maestra del año anterior. Si es así, ayuda al niño a tener paciencia y a entender que cada maestra es diferente y tiene su propio estilo. Ahora bien, si después de sus averiguaciones detectas que las quejas del niño tienen fundamento, no tengas miedo de pedir reunirte con la maestra. Una buena maestra desea que todo niño se sienta cómodo y que tenga la oportunidad de tener un año escolar exitoso.
Pero, ¿qué podemos hacer si el niño llega a casa de la escuela y dice, “Mami, no me gusta la maestra”? Como con todas las conversaciones con nuestros hijos, nuestra reacción es clave para mantener la situación balanceada. Lo primero que debemos hacer es escuchar y validar esos sentimientos. Luego, sin ojo juzgador, debemos investigar si sus quejas tienen fundamento o no; esto lo podemos hacer escuchando o descifrando lo que el niño dice y verificándolo nosotras mismas.
Por ejemplo, el niño nos puede decir que no le gusta la maestra porque es muy fuerte o estricta. Si es así, nuestro deber es verificar las reglas del salón las cuales son enviadas a casa los primeros días de clase y preguntémosle al niño cómo la maestra las hace cumplir. O por ejemplo, el niño nos puede decir que no le gusta la maestra porque da mucha tarea. En este caso, nuestro deber es verificar las tareas y ver qué es lo que el niño tiene que hacer diariamente.
En ocasiones los niños adquieren esta perspectiva y opinión basada en sentimientos o en lo que escuchan a sus compañeritos decir de la maestra. Es decir, muchas veces los niños están cerrados a querer o acoplarse a una nueva maestra porque simplemente extrañan a la maestra del año anterior. Si es así, ayuda al niño a tener paciencia y a entender que cada maestra es diferente y tiene su propio estilo. Ahora bien, si después de sus averiguaciones detectas que las quejas del niño tienen fundamento, no tengas miedo de pedir reunirte con la maestra. Una buena maestra desea que todo niño se sienta cómodo y que tenga la oportunidad de tener un año escolar exitoso.

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