La promesa del Espíritu
0:00
“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a Él y haremos morada en Él.”
“El que no me ame no guarda mis palabras”.
“Y la palabra no es mía, sino del Padre que me ha enviado y el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre se lo enseñará todo” (Juan 14 23-29).
Nosotros somos herederos de la palabra de Dios que a través de Jesús hemos recibido y si la hacemos nuestra y la albergamos en nuestro corazón recibiremos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Al Padre por recibir su infinito amor a través de su Palabra, haciéndola nuestra y compartiéndola con nuestros hermanos, al Hijo siguiendo su ejemplo de vida y siendo dócil a sus mandatos, y al Espíritu Santo como guía y compañero en nuestro diario vivir, herramienta que el Padre nos ha dejado para fortalecernos, enseñarnos y auxiliarnos en todo momento.
Todos estamos llamados a ser Apóstoles de Cristo y en tal virtud nuestro llamado es ser ejemplo y testimonio de Dios en nuestras vidas, con nuestras obras de cada día, recurriendo al Santo Espíritu quien siempre vendrá en nuestro auxilio, para seguir creciendo en la fe y disponer de todos nuestros dones para el servicio de los demás. Ese darse a los demás es un testimonio vivo y autentico del amor de Dios Padre en nuestras vidas.
Indiscutiblemente estas letras encuentran su origen en la Palabra de Dios, estamos llamados a ser “Apóstoles ”, y yo como hijo que vuelve al Padre, y con la guía del Espíritu Santo, he encontrado este camino en el bendito Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC). Aquí me encontré a mi mismo y tuve mi encuentro directo con el Señor, gracias a este bello milagro, encontré mi apostolado de vida y sobre todo la humildad y la claridad para entender estos preceptos y poder ser felíz para el resto de mi vida.
Es indiscutible, que no todos servimos para todo, pero es seguro que todos servimos para algo. Creo que tenemos un tesoro en nuestras manos, la palabra de Dios, y junto a ella esta el gran ejemplo de Jesús. Simplemente es decidirse a imitarlo, abre tu corazón!! Busca tu humildad!! Entrega tu amor al prójimo!! Decídete a actuar en su nombre!! Recuerden que para cambiar el mundo hay que cambiar al hombre.
Nuestro padre se encargará del resto, tengamos mucha fe!!!
“El que no me ame no guarda mis palabras”.
“Y la palabra no es mía, sino del Padre que me ha enviado y el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre se lo enseñará todo” (Juan 14 23-29).
Nosotros somos herederos de la palabra de Dios que a través de Jesús hemos recibido y si la hacemos nuestra y la albergamos en nuestro corazón recibiremos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Al Padre por recibir su infinito amor a través de su Palabra, haciéndola nuestra y compartiéndola con nuestros hermanos, al Hijo siguiendo su ejemplo de vida y siendo dócil a sus mandatos, y al Espíritu Santo como guía y compañero en nuestro diario vivir, herramienta que el Padre nos ha dejado para fortalecernos, enseñarnos y auxiliarnos en todo momento.
Todos estamos llamados a ser Apóstoles de Cristo y en tal virtud nuestro llamado es ser ejemplo y testimonio de Dios en nuestras vidas, con nuestras obras de cada día, recurriendo al Santo Espíritu quien siempre vendrá en nuestro auxilio, para seguir creciendo en la fe y disponer de todos nuestros dones para el servicio de los demás. Ese darse a los demás es un testimonio vivo y autentico del amor de Dios Padre en nuestras vidas.
Indiscutiblemente estas letras encuentran su origen en la Palabra de Dios, estamos llamados a ser “Apóstoles ”, y yo como hijo que vuelve al Padre, y con la guía del Espíritu Santo, he encontrado este camino en el bendito Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC). Aquí me encontré a mi mismo y tuve mi encuentro directo con el Señor, gracias a este bello milagro, encontré mi apostolado de vida y sobre todo la humildad y la claridad para entender estos preceptos y poder ser felíz para el resto de mi vida.
Es indiscutible, que no todos servimos para todo, pero es seguro que todos servimos para algo. Creo que tenemos un tesoro en nuestras manos, la palabra de Dios, y junto a ella esta el gran ejemplo de Jesús. Simplemente es decidirse a imitarlo, abre tu corazón!! Busca tu humildad!! Entrega tu amor al prójimo!! Decídete a actuar en su nombre!! Recuerden que para cambiar el mundo hay que cambiar al hombre.
Nuestro padre se encargará del resto, tengamos mucha fe!!!

0 comentarios