El Señor se ha fi jado en usted
0:00Pues el evangelio (Lucas 1, 39-45) nos presenta la noticia de una mujer mucho más dichosa y mucho más rica que aquella. Primero porque aquella, cuando muera, no se va a poder llevar su riqueza, y ésta sí la llevó; y segundo porque la riqueza de ésta vale mucho, pero mucho más que 20 millones de lo que sea.
El nombre de esta mujer dichosa como ninguna es María. Nosotros en la República Dominicana la llamamos Virgen de la Altagracia, y la Virgen de las Mercedes. En otras partes del mundo le llaman Virgen de Guadalupe, del Carmen, de Lourdes, del Cobre, etc., etc. Pero es la misma.
La misma humilde jovencita de Nazaret, que un día se atrevió a decir SÍ a Dios. Y ese SÍ valiente y confiado fue el secreto de su dicha.
María es dichosa por haber creído, por haber decidido confiar, es decir, porque ha permitido que el Espíritu de Dios se adueñe de su vida y la fecunde.
Y ella es un modelo perfecto, porque siendo sólo un simple ser humano, tal como usted y como yo, se dejó amar hasta el fondo.
Pero ella no es tanto un ejemplo de lo que yo puedo llegar a ser, cuanto de lo bueno que puede ser Dios conmigo, no importando lo pequeño e incapaz que yo sea.
“El que todo lo puede ha hecho en mí grandes cosas”, afirmó ella llena de alegría. (Lucas 1, 49)
Yo creo que, si usted está leyendo esto en este momento, es que también en usted quiere Dios hacer grandes cosas para hacerlo mucho más dichoso y feliz que ahora. Y darle más libertad, más seguridad y más alegría, sean cuales sean sus circunstancias exteriores.
El Señor se ha fijado en usted (Lucas 1, 48) y esa es la razón por la que usted está leyendo este mensaje de amor a su persona. De eso estoy absolutamente seguro.
María es el ejemplo máximo de esta realidad. Por eso “la proclamamos dichosa todas las generaciones”. (Lucas 1, 48)
La pregunta de hoy
¿Por qué, si María es tan humilde, dice tantas cosas buenas acerca de ella?
Si nos fijamos bien en sus palabras, veremos que María no dice lo buena que es ella, dice lo bueno que es Dios. No dice que ella es maravillosa, dice que Dios ha hecho maravillas en ella.
Ante la alabanza del ángel y luego de su prima Isabel, ella no se envanece. Por el contrario, responde “proclamando la grandeza del Señor”, y no la suya. Y expresa su admiración y su asombro de que siendo Dios tan grande, se haya fijado en ella, “su humilde esclava.”
Lo grande de María, es lo pequeña que se sabe ante Dios. Ella no se endiosa, no la endiosemos nosotros. Pero sí estemos conscientes de que la madre espiritual de la República Dominicana es la mujer más dichosa y más rica que existe, y que ella puede y quiere ayudarnos.

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