Un minuto con Dios

0:00

Algunos no creen en Dios porque no lo han visto nunca. Pero nunca ven a Dios porque no creen en El. ¿Cómo van a ver a quien no creen que existe?

Ese niño que juega con su autito de plástico; ese enfermo postrado en cama hace mucho o poco tiempo; ese pobre que golpea la puerta en demanda de ayu­da; ese pobre obrero que trabaja de sol a sol para lle­var el pan a sus hijos; ese empleado supernumerario dejado cesante en su trabajo.

En todos ésos y en muchos más está Dios, y en ellos debemos ver a Dios; si creemos que en ellos está Dios, en ellos veremos a Dios; y si en ellos vemos a Dios, los trataremos de muy distinta manera.

Lo difícil no es tanto creer en Dios, cuanto vivir de tal forma que podamos ver a Dios; porque Dios no se hace ver sino de aquellos que poseen humildad de corazón.

“Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que arraigados y cimentados en el amor, podáis… conocer el amor de Cristo, que excede a todo conoci­miento para que os vayáis llenando hasta la total plenitud de Dios” (Ef, 3, 17-19).

El conocimiento bí­blico está impregnado de amor y no es un mero cono­cimiento conceptual o platónico; es un conocimiento de vida, que supone vida y lleva a la Vida.

Por eso el cristiano conoce a Dios, porque lo ama, y lo ama por­que lo conoce.

Tambien podria interesarte

0 comentarios

Popular Posts