Los medios de comunicaciĂ³n social han llegado a penetrar de un modo absorbente hasta nuestra mayor intimidad.
Estamos todo el dĂa oyendo cosas, palabras, mĂºsicas, consejos, discursos, reclamos, etc…
Palabras, palabras y nada mĂ¡s que palabras, segĂºn reza el canto del folklore.
Se organizan reuniones de todo tipo, conferencias, a nivel comunal, nacional, internacional.
Se habla mucho, quizĂ¡ demasiado.
No estarĂ¡ mal todo esto; pero no olvidemos que las obras no se realizan por los que hablan mucho, sino por los que hacen algo al menos.
Y, cuando esas obras tienen proyecciĂ³n espiritual, recordemos que las obras de Dios no las realizan los que hablan, sino los que dan todo por Dios y por los hermanos.
“A todos los cristianos se impone la gloriosa tarea de trabajar para que el mensaje divino de la salvaciĂ³n sea conocido y aceptado en todas partes por todos los hombres” (AA, 3).
El apostolado no es algo optativo; es algo exigitivo del propio Bautismo y de la ConfirmaciĂ³n; cuando, pues, ejerces tu acciĂ³n apostĂ³lica, no pienses que estĂ¡s haciendo algo mĂ¡s de lo que te corresponde; al contrario, no estĂ¡s haciendo otra cosa que cumplir con tu estricta obligaciĂ³n de bautizado y de confirmado, que ha recibido al EspĂritu Santo.
Estamos todo el dĂa oyendo cosas, palabras, mĂºsicas, consejos, discursos, reclamos, etc…
Palabras, palabras y nada mĂ¡s que palabras, segĂºn reza el canto del folklore.
Se organizan reuniones de todo tipo, conferencias, a nivel comunal, nacional, internacional.
Se habla mucho, quizĂ¡ demasiado.
No estarĂ¡ mal todo esto; pero no olvidemos que las obras no se realizan por los que hablan mucho, sino por los que hacen algo al menos.
Y, cuando esas obras tienen proyecciĂ³n espiritual, recordemos que las obras de Dios no las realizan los que hablan, sino los que dan todo por Dios y por los hermanos.
“A todos los cristianos se impone la gloriosa tarea de trabajar para que el mensaje divino de la salvaciĂ³n sea conocido y aceptado en todas partes por todos los hombres” (AA, 3).
El apostolado no es algo optativo; es algo exigitivo del propio Bautismo y de la ConfirmaciĂ³n; cuando, pues, ejerces tu acciĂ³n apostĂ³lica, no pienses que estĂ¡s haciendo algo mĂ¡s de lo que te corresponde; al contrario, no estĂ¡s haciendo otra cosa que cumplir con tu estricta obligaciĂ³n de bautizado y de confirmado, que ha recibido al EspĂritu Santo.

