Amor de los hombres a Dios
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Amor de los hombres a Dios Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el máximo y primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás al prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden la Ley entera y los Profetas (Mateo 22, 37-40).
Te inquietas y te turbas por muchas cosas, pero en verdad una sola es necesaria (Lucas 10, 41).
El que ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que Mí, no es digno de Mí (Mateo 10, 37).
Quien tiene mis mandamientos y los guarda, ése me ama; y quien me ama será amado de mi Padre y Yo también le amaré
(Juan 14, 21).
Si alguno me ama, guardará mi Doctrina; y mi Padre le amará y vendremos a él, y haremos morada en él.
(Juan 14, 23).
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor (Juan 15, 10).
Permaneced en Mí y Yo en vosotros. Como el sarmiento no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la cepa, así tampoco vosotros si no permanecéis en Mí (Juan 15, 4).
Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto (Juan 15, 5).
El que no está unido a Mí, es echado fuera como el sarmiento; se seca, lo recogen, lo echan al fuego y arde
(Juan 15, 6).
Mi Padre es glorificado en que deis mucho fruto y seáis mis discípulos (Juan 15, 8).

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