QuizĂ¡ sea mĂ¡s prcdente planear algo y luego realizar ese algo que se ha planeado; si planeas mĂ¡s de lo que puedes llegar a hacer, te sentirĂ¡s decepcionado; si haces mĂ¡s de lo que planeas, podrĂ¡s equivocarte y por ello sentirte humillado.
Vivir sin hacer nada, es no ser hombres; vivir haciendo las cosas sin planearlas, sin pensarlas, no es obrar conforme corresponde a un hombre; solamente el hombre que estĂ¡ lanzado a la acciĂ³n, pero a una acciĂ³n pensada y planeada, es el que obra racionalmente, como corresponde a todo hombre.
Vivir pensando solamente en esta vida, es tener muy cortas aspiraciones y visiĂ³n muy limitada; vivir pensando tambiĂ©n en el mĂ¡s allĂ¡, en el futuro, en la eternidad, es ser prudente y ser cristiano.
No te contentes con ser hombre; trata de vivir como cristiano.
“Os rogamos y exhortamos en el Señor JesĂºs, a que vivĂ¡is como conviene que vivĂ¡is, para agradar a Dios, segĂºn aprendisteis de nosotros y a que progresĂ©is mĂ¡s” (Tes, 4, 1).
Dios nos dio a conocer su voluntad en cierto momento mĂ¡s decisivo de nuestra vida, que ciertamente recordaremos siempre; aprendimos a conocer a Dios; ahora debemos vivir en conformidad con aquel conocimiento y en un continuo progreso.
