Todo extremismo es vicioso; ni a la derecha, ni a la izquierda; el equilibrio es mĂ¡s justo y mĂ¡s sano; la virtud estĂ¡ en el medio.
Puedes pecar por exceso de optimismo o, por deficiencia, en el pesimismo; pero si no puedes o no sabes guardar el justo equilibrio de un sano realismo, es preferible que te inclines por el optimismo.
Al fin, siempre serĂ¡ mĂ¡s agradable presentar la vida “en colores” que en blanco y negro; siempre es mĂ¡s simpĂ¡tico esparcir sonrisas que presentar entrecejos; es mĂ¡s atrayente la tarde soleada y serena que la tormenta asoladora o la noche silbante.
La prudencia es la virtud que gobierna todas las demĂ¡s virtudes.
Por la prudencia todas las demĂ¡s virtudes guardan el debido equilibrio y por eso siguen siendo virtudes, ya que todo extremo es vicioso.
“Dichoso el hombre que ha encontrado la sabidurĂa y el hombre que alcanza la prudencia” (Prov, 3, 13).
“La prudencia es fuente de vida para el que la tiene, el castigo de los necios es la necedad” (Prov, 16, 22).
Con nuestra fe conocemos que JesĂºs es Dios y Hombre; y aprendemos a luchar y a trabajar por su Nombre.
Puedes pecar por exceso de optimismo o, por deficiencia, en el pesimismo; pero si no puedes o no sabes guardar el justo equilibrio de un sano realismo, es preferible que te inclines por el optimismo.
Al fin, siempre serĂ¡ mĂ¡s agradable presentar la vida “en colores” que en blanco y negro; siempre es mĂ¡s simpĂ¡tico esparcir sonrisas que presentar entrecejos; es mĂ¡s atrayente la tarde soleada y serena que la tormenta asoladora o la noche silbante.
La prudencia es la virtud que gobierna todas las demĂ¡s virtudes.
Por la prudencia todas las demĂ¡s virtudes guardan el debido equilibrio y por eso siguen siendo virtudes, ya que todo extremo es vicioso.
“Dichoso el hombre que ha encontrado la sabidurĂa y el hombre que alcanza la prudencia” (Prov, 3, 13).
“La prudencia es fuente de vida para el que la tiene, el castigo de los necios es la necedad” (Prov, 16, 22).
Con nuestra fe conocemos que JesĂºs es Dios y Hombre; y aprendemos a luchar y a trabajar por su Nombre.

