Es muy poco inteligente, injusto y parcial descubrir solamente o principalmente el lado negativo, los defectos o deficiencias, las faltas o limitaciones.
Es poco constructivo ver tanto lo bueno como lo malo, lo agradable como lo desagradable, alabar lo primero y criticar lo segundo.
SerĂ¡ cĂ¡ndido e inocente contemplar sĂ³lo lo positivo, lo bueno, lo agradable y olvidar o disimular lo negativo, lo malo, lo defectuoso; serĂ¡ candido, pero serĂ¡ mĂ¡s humano y mĂ¡s cristiano; serĂ¡ mĂ¡s inocente, pero serĂ¡ mĂ¡s caritativo; y solamente el amor cristiano, la caridad evangĂ©lica son capaces de arreglar el mundo, de elevar las relaciones de unos con otros.
Aprende, pues, a ver siempre el lado bgeno de las cosas y de las personas.
“Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prĂ³jimo para el bien, buscando su edificaciĂ³n, pues tampoco Cristo buscĂ³ su propio agrado.. ” (Rom, 15, 2).
Para agradar al prĂ³jimo no debemos analizar si es asi o de la otra forma, sino simplemente si es hijo de Dios, si Dios se complace en Ă©l, si el Padre nos pide que tratemos de llevarnos bien y agradarnos los unos a los otros, y nada mĂ¡s.
